¡Socorro hay un padre en casa!

Extraído del manual ¿Cómo comunicarte con tu hijo adolescente? 

La verdad es que muchos hogares se han convertido en un campo de batalla debido a la independencia que los adolescentes están buscando. Muchos de ellos se nos han acercado para hablar acerca de sus padres, a veces hablan

de ellos como si estuvieran refiriéndose a alguien muy desagradable.

Varias de las historias que relatan en persona o por carta nos hacen llorar, otras nos provocan sentimientos encontrados donde incluso llegamos a pensar que aquel tipo de padres pueden merecer un castigo. Lo cierto es, que la mayoría de veces los padres hacen simplemente una enorme prueba de amor a sus hijos. Algunas cosas que debemos tener en cuenta:

1. Ponernos a su nivel no nos hace perder autoridad, sino abre las puertas para una buena relación.

2. Ellos también tienen buenas ideas.

3. “¡Déjenme opinar!” es el clamor de miles de adolescentes.

 Un día se nos acercó una adolescente llorando al grupo, había tenido un problema con su papá y tratamos de ser facilitadores, le aconsejamos, pero no paraba de llorar y nos contaba lo sucedido en casa. Hasta que en un momento dijo “¡Pero tú no sabes cómo es mi papá! ¡es un monstruo!” ...esa era la imagen que había quedado grabada en su corazón.

 Cuando el padre hace mal uso de su autoridad, no escucha y no da explicaciones, lo único que está haciendo es poner un muro entre él y su hijo, y es mucho peor si utiliza los gritos para resolver el problema. La joven de este relato, tenía una imagen deformada de su padre por el hecho de no ser escuchada.

 ¿SABEMOS ESCUCHAR?

 La adolescencia es una edad donde ellos quieren tener la oportunidad de opinar, refutar y manifestar las cosas en las que creen, compartir lo que para ellos es una revelación. Años atrás, en la última noche de un retiro, cada uno de los adolescentes haría un intercambio: Ellos entregarían sentimientos de culpa, frustraciones y heridas a los pies de la Cruz de Cristo, y a cambio recibirían la gracia y el perdón de Dios. Llegó la noche y la presencia de Dios ministró la vida de cada chico. Cada uno de ellos había escrito anónimamente

las cosas que les hacían daño y que quisieran que cambien en sus hogares. Deseaban ser tomados en cuenta. De los cien muchachos que asistieron, éste fue su clamor:

“QUE NOS ESCUCHEN, QUE SE ACUERDEN DE NOSOTROS, QUE NOS DEJEN DE COMPARAR, QUE NO NOS TRATEN COMO NIÑOS, QUE NO NOS GRITEN”.

 Esto nos hace recordar un fragmento del libro “El Clamor de los Jóvenes” de Timothy Smith, donde el autor menciona 7 clamores de los jóvenes de hoy.

Estas estadísticas salen de un estudio realizado a más de 1000 jóvenes:

1. Clamor por confianza: Son bastante ambiciosos para tener éxitos, pero están confundidos acerca del significado, propósito y dirección de la vida. Necesitan

guías confiables que conozcan el camino y que crean en ellos.

 2. Clamor por amor: Muchos adolescentes no se sienten amados aún cuando sus padres los abrazan y les dicen a diario “te quiero”. La relación exitosa con los adolescentes no se trata de la lógica; amor para ellos es tiempo, compromiso, palabras y abrazos

 3. Clamor por seguridad: Los adolescentes sienten miedo de vivir en una cultura que no los protege, que los apura a entrar a la edad adulta y en los problemas de los adultos; y que no los equipa para manejar los problemas de adultos.

 4. Clamor por propósito: Cuando los adolescentes sienten que su vida tiene propósito, se sienten más capaces y equipados para ocuparse de las demandas de la adolescencia.

 5. Clamor por ser entendido: La mayoría de los adolescentes desearía tener una discusión seria con un adulto que se preocupe por ellos, anhelan compartir sus opiniones y buscan adultos compasivos con quienes relacionarse.

 6. Clamor por ser escuchado: Este es el clamor por ser apreciados, el anhelo de ser considerados más importantes que otras cosas y prioridades sobre nuestras vidas.

 7. Clamor por ser apoyado: Se sienten apoyados cuando son incluidos en nuestros procesos y se les permite tener algo de autonomía para tomar decisiones, quieren ser incluidos y causar una diferencia.

 ¿Qué daría usted por entender lo que está ardiendo en el corazón de su hijo o hija? Hay algo en los jóvenes que nos lleva a estar de rodillas y nos hace temer

desesperadamente que hayamos fracasado en nuestra labor como padres o madres.

 Lo que sí podemos hacer es ir más allá de las cosas externas, sus estilos de recorte de cabello, su música, vestimenta, y aún sus perforaciones y tatuajes del cuerpo. Nos sorprenderemos al encontrar una generación receptiva...

 El modo en que los padres tratan a sus hijos tiene consecuencias profundas y duraderas en la vida emocional de ellos:

 1. Disciplina estricta o con un desorden notable.

2. Exceso de control o indiferencia.

3. De modo cordial o brusco.

4. Un ambiente de confianza o de desconfianza.

 La vida familiar es la primera escuela de aprendizaje emocional. La manera cómo te relacionas con tus hijos formará un patrón de vida en ellos.

Patrones:

1. Padres que ignoran habitualmente los sentimientos de sus hijos por considerarlos de poca importancia.

2. Padres de carácter autoritario.

3. Padres desaprobadores de todo.

4. Padres inmaduros e imprevisibles.

5. Padres indiferentes.

6. Padres conforme al corazón de Dios: Son aquellos que sí toman en serio los sentimientos de sus hijos y se esfuerzan por crear un ambiente de confianza que facilite la confidencia y la intimidad. Saben aprovechar los problemas emocionales de sus hijos para educarlos. Algo en qué pensar: Tus hijos tienen sus propias ideas. Empiezan a desarrollar creencias. Empiezan a probar sus límites. Quieren tomar sus propias decisiones. Quieren probarse a sí mismos que son útiles. Lucas 2:43-50

“Al regresar ellos, acabada la fiesta, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que lo supiesen José y su madre... Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? Más ellos no entendieron las palabras que les habló”. Jesús, como cualquier joven de su edad, estaba practicando ser individuo, y sus padres no lo entendieron. ¿Los entiendes tú? ¿Por qué fracasan los padres con sus

hijos en la edad de la adolescencia? ¿Por qué se vuelve el hogar un campo de batalla? ¿Por qué mi hijo no entiende cuando le hablo? Conforme avancemos en el curso responderemos todas estas preguntas.